lunes, 20 de junio de 2011

Cala de Sant Miguel e islotes de es Vedrà




El martes y el miércoles estuvimos trabajando en la cala de Sant Miguel y el jueves y viernes en Sant Culo, o Portinatx, es decir, por el norte y hoy os escribo desde una de las pocas cafetería con wifi de santa Gertrudis, es un pueblo muy bonito y muy tranquilo, recomendable para venir a comer un bocata, porque aqui en Ibiza no se come muy bien, como creo que ya os he contado...

Pues en la cala de Sant Miguel hay una isla que esta conectada a la isla, osea que no llega a ser una isla porque tiene su carretera que la conecta y se ve desde la playa, y le dije a una de mis compis de curro que estaría bien ir allí, me dijo que era un sitio muy bonito y que se iba por un desvio antes de llegar a la cala. El miércoles que era el último día, de los dos, que estabamos allí y tuve que ir a Santa Eulalia a mi vuelta intenté buscar este camino y llegar a la playa de aquella isla, en esta isla (que no es isla) hay una mansión que flipas y unas playitas muy bonitas desde lejos. Así que me fui de aventura... me perdí un poco y luego me metí por un camino de tierra, definitivamente he cogido fobia a los caminos de tierra. Como veia que era un poco locura meterme por esa maldita carretera hasta llegar a la mansión apartada del mundo, me dí la vuelta y fui a buscar a mi compañera que me llevo a ese mismo camino y me dijo que no era para tanto pero yo lo pasé fatal, termine con un agarrotamiento de brazos al intentar ir por esos caminos de mierda. Y un poco más adelante de donde llegue la primera vez decidí dar la vuelta. Y es que me parece increible que alguien haga ese camino todos los días para ir a su casa, por mucha mansión o mucho cuatro por cuatro que tengas, no es normal... porque es bastante peligroso. Pero sigo viva y no pienso volver a ir por un puto camino de tierra nunca más, aunque aquí la gente diga que si no voy por ahi me voy a dar la vuelta en todas las calas que merece la pena visitar, porque Ibiza es así. Esta última frase me cansa, porque la gente que vive aquí parece que no sabe que fuera de esta isla hay cosas parecidas y tienen la sensación de exclusividad y creo que aunque la isla es bonita, no es para tanto, el más el mito que la realidad como casí todo lo que se magnifica... una vez que lo conoces se queda en nada, pero a sus habitantes, que por otra parte no son de aquí, si no que han llegado por alguna u otra razón les gusta exaltar la isla... y yo les digo, señores, hay un mundo fuera!

El sábado me dijo mi amiga ibicenca, pongamosle nombre, que lo tiene... Inés me cito a las 18:00 horas en su casa, para ir a un sitio sorpresa. Pero yo necesiba saber algo de información... como por ejemplo si tenía que llevar bañador, pero no, sólo me dijo que si eso me llevará una chaqueta. Teniendo en cuenta que había pasado la mañana mareada del calor en el mercadillo de segunda mano de Sant Jordi, no podía ni imaginarme donde coño me iba a llevar que necesitará una chaqueta en esta Santa Isla con los 30 grados a la sombra que tenemos estos días. Mis pensamientos fueron, pista de hielo, el Teide, pero este no está en este archipielago... o por un momento pensé que me llevaba a volar... Pero no, terminamos navegando por los islotes al sur de la isla, un viaje más que recomendable. En un barquito de esos pequeños que se mueven al ritmo de las olas. Un paseo de un par de horitas, donde el sol caia casí sin darnos cuenta e iba dejando esa estela de luz que veis en la foto.

Desde que estoy en la isla aun no he podido ver en condiciones un atardecer y es que en este paseo, justo cuando el sol va a desaparecer nos cae un islote en medio, que impedía que pudieramos contemplar la escena correctamente, seguiremos intentándolo. Esta semana estará mi prima conmigo, imagino que lo volveré a intentar con ella. Ya os pondré la foto si lo consigo.

Ahora me toca hacer de anfitriona de la isla y le voy a enseñar mis sitios favoritos, algunos de ellos aun no he ido desde que estoy aquí... así que esta semana el blog será de lo más interesante porque resumiré en una semana los sitios que merece visitar una vez que has llegado a este pedacito de tierra.

jueves, 16 de junio de 2011

De vuelta



De mi estancia en Alicante en este viaje guardo una gran foto con mi sobri, pero como este blog es de Ibiza no se pueden publicar fotos de fuera, ejem! de hecho esta foto de balearia no es de Denia donde tuve que estar 5 horitas de nada para coger el siguiente barco, es del puerto de Ibiza cuando esperaba para irme.

El viernes partía para la península con más cansancio que ganas y es que meterte cuatro horitas de barco y hacer que alguien venga a por ti a Denia es un poco desmotivante, pero había que estar en el bautizo de mi nuevo sobri y su tía preferida iba a estar allí con él, y con los otros tres y con el resto de famili. Mi llegada fue agradable, ya que cogi el barco Passió per Fomentera, que si teneis que elegir barco para venir para aca y este está disponible, cogerlo porque es el más cómodo, aunque tarde un poco más. Mi cuñado me esperaba en Denia con un pedazo de coca de pisto de mi pueblo que me encantaaaaaa, me supo a gloria después de estar llorándole a mi hermana por teléfono que echaba mucho de menos comerme un trozo de esa coquita.

Todo el finde fue ameno y viendo caras que ya tenía ganas de ver, y echaba tanto de menos pasar raticos con ellas. Entre amigas y familia pase mis 72 horas en la península. Todo tal y como lo dejé. El bautizo genial, el sitio me encantó y estar con mis sobris más.

Pero había que volver y me acercaban mis padres a Denia, comimos pronto porque el barco salía a las 17:00 h. Me había cogido ese para llegar pronto a Ibiza y porque el siguiente me dejaba en San Antonio y no quería hacer que mi amiga isleña tuviera que ir a deshoras a por mi. Salimos con tiempo pero tuvimos que ir parando el coche porque mi padre le había puesto refrigerante y se había dejado el tapón si poner y el coche se calentaba. Paramos un rato en Santa Faz pero yo ya veía que no ibamos a llegar, nos pusimos en marcha otra vez y tanto mis padres como yo mirabamos la agujita que marca la temperatura del coche, el tiempo corría y nosotros a 110 km/h por la autovía, parece que no sube la temperatura pero tampoco baja... mi tensión al pensar en perder el barco me hizo sufrir un ataque de narcolesia y me quede profundamente dormida, mientras mis padres delante discutian como suelen hacer al estilo Moranco. Y esto es discutir desmesuradamente por cosas no importantes. Ahora era el porque llegabamos tarde, porque mi madre le decía a mi padre que si el tapón, que si parar, que si tal y mi padre decía que porque saliamos tan tarde, que sólo teníamos dos horas para llegar... Total que llegamos a Denia para ver salir el barco y mi padre se quejaba de que saliera a su hora, y eso que ya le iba diciendo que no corriera que no lo iba a coger porque quitan la escalera 15 minutos antes de salir... hubiera podido coger el barco si saltara a lo loco y me pusiera a escalar por el... pero no era plan y cambie mi billete por el siguiente barco, que era sólo 5 horas después... llegando al puerto de San Antonio y haciendo que mi amiga viniera a por mi a las 2 de la mañana. Esta vez había sido fácil salir de la isla pero bastante complicado entrar, y es que tanto para ir como para volver hay agua, y mucha, de por medio.

Cala Vedella, cala d'Hort, cala Carbó y Es Cubells



No puede ser que hayan pasado ya más de diez días sin escribir en el blog...
Sigo aquí en Ibiza, y voy a resumir estos días.

El día antes de volver a la península me fui a la playa, esta salida se convirtió en un paseo en coche por distintas calas, exactamente cala Vedella, cala d'Hort, cala Carbó y pase por Es Cubells.Estuve tomando el sol un rato en cala Vedella pero pronto los barrancos que encajan la playa daban sombra en la playa. Entre las cosas curiosas de andar por los caminicos de esta isla hay una cosa que no sigue el refran de todos los caminos llegan a Roma, pues aquí todos los caminos llevan a Barranco. Y es que esta isla no sabe lo que es una bajada moderada a las playas, ya que al sur de la isla por donde estuve paseando hay unos barrancos. Pase por las puertas de un chiringo con vistas al mar y a unos barrancos y cuando pase la primera vez para bajar pense que más de una de las parejitas que estaban merendando allí estarían pidiéndose matrimonio y a la subida pensaba que que cosas más curiosa porque justo en ese lugar tan idílico estuve a punto de dejarme la vida en la subida de una carretera de piedras donde mi coche patinaba y no quería subir, parecía que quería llevarme hasta la costa por un atajo de vueltas de campana... Curioso lugar para morir... Después de esta vuelta en coche por las calas, no acosejo ninguna de ellas para ir a tomar el sol ya que son pequeñitas y llenas de hamacas que no te dejan ni poner la toalla.

Al día siguiente cogía mi barco a su hora para ir a la península.

domingo, 5 de junio de 2011

Aigües Blanques




Hola que tal?
Sigo viva, lo que pasa es que el móvil no me carga bien la web del blog y como no tengo internet pues estoy un poco incomunicada y desconectada.

El viernes me acerque al norte de la isla para ver la zona del incendio y es una pena, una verdadera pena. Toda una montaña envuelta de marrón pasto de las llamas. Esperemos que pronto se regenere el bosque e igual con suerte dentro de 20 ó 30 años tengamos el bosque de coniferas que había hace dos semanas.

En mi camino por el norte de la isla pase por Sant Joan y Sant Carles, pueblos por los que aún no había pasado, así que creo que he pasado por todos los Sant algo que hay por aquí, porque luego fui a Sant Vicent, y llegue hasta su cala, que se llama Cala de Sant Vicent. Una pequeña cala con sus hoteles y chiringuitos para los turistas. Pero la playa a pesar de estar llena de hamacas y sombrillas casí no hay nadie porque hace un día de mierda, es decir frio y lluvia. Después de pasear un rato por allí cogi el coche de nuevo y me fui hacía Aigües Blanques. Es una playa preciosa. El acceso hacía la misma es un poco complicado porque es una bajada que te acerca hasta la orilla y la verdad que mientras la bajaba con el coche estaba pensando en si la podría subir... Una vez que aparque, llegue a la playa gracias a unas escaleras de maderita que hay, y menos mal, porque si no tendría que haber llegado en un salto presumiblemente mortal hasta la orilla. Pasee por esta cala, que está fortificada por sus acantilados. Y con rocas que habrán caido rodando desde esos desacantilados que hacen frente a oleaje valerosos pero sin saber que el mar aliado con el tiempo terminaran por hacerlos desaparecer. Sentada en una roca y sola en esta playa me pregunto la de veces que tendrían que andar mis padres esta playa para recorrer la distancia que ellos suelen hacer en las playas de Alicante, tendrían que recorrerla como 200 veces, ir, venir, ir, venir, ir venir hasta darse una vuelta por la playa. Estas playas ibicencas no son precisamente para ir a darse un paseo, si no más bien para reposar y disfrutar del descanso, del silencio y de las vistas.

Como veis en la foto las olas borran las huellas de mi paseo. Os podría soltar un rollo ambiental sobre lo de las huellas ecológicas y todo eso que tanto me gusta... pero prefiero que os quedeis con la metáfora de que igual que las olas son capaces de borrar mis huellas espero que el tiempo y la distancia no borre mi recuerdo de vuestras mentes. Yo desde luego y a pesar de estar contenta aquí os recuerdo siempre y os echo de menos a cada momento.