domingo, 5 de junio de 2011

Aigües Blanques




Hola que tal?
Sigo viva, lo que pasa es que el móvil no me carga bien la web del blog y como no tengo internet pues estoy un poco incomunicada y desconectada.

El viernes me acerque al norte de la isla para ver la zona del incendio y es una pena, una verdadera pena. Toda una montaña envuelta de marrón pasto de las llamas. Esperemos que pronto se regenere el bosque e igual con suerte dentro de 20 ó 30 años tengamos el bosque de coniferas que había hace dos semanas.

En mi camino por el norte de la isla pase por Sant Joan y Sant Carles, pueblos por los que aún no había pasado, así que creo que he pasado por todos los Sant algo que hay por aquí, porque luego fui a Sant Vicent, y llegue hasta su cala, que se llama Cala de Sant Vicent. Una pequeña cala con sus hoteles y chiringuitos para los turistas. Pero la playa a pesar de estar llena de hamacas y sombrillas casí no hay nadie porque hace un día de mierda, es decir frio y lluvia. Después de pasear un rato por allí cogi el coche de nuevo y me fui hacía Aigües Blanques. Es una playa preciosa. El acceso hacía la misma es un poco complicado porque es una bajada que te acerca hasta la orilla y la verdad que mientras la bajaba con el coche estaba pensando en si la podría subir... Una vez que aparque, llegue a la playa gracias a unas escaleras de maderita que hay, y menos mal, porque si no tendría que haber llegado en un salto presumiblemente mortal hasta la orilla. Pasee por esta cala, que está fortificada por sus acantilados. Y con rocas que habrán caido rodando desde esos desacantilados que hacen frente a oleaje valerosos pero sin saber que el mar aliado con el tiempo terminaran por hacerlos desaparecer. Sentada en una roca y sola en esta playa me pregunto la de veces que tendrían que andar mis padres esta playa para recorrer la distancia que ellos suelen hacer en las playas de Alicante, tendrían que recorrerla como 200 veces, ir, venir, ir, venir, ir venir hasta darse una vuelta por la playa. Estas playas ibicencas no son precisamente para ir a darse un paseo, si no más bien para reposar y disfrutar del descanso, del silencio y de las vistas.

Como veis en la foto las olas borran las huellas de mi paseo. Os podría soltar un rollo ambiental sobre lo de las huellas ecológicas y todo eso que tanto me gusta... pero prefiero que os quedeis con la metáfora de que igual que las olas son capaces de borrar mis huellas espero que el tiempo y la distancia no borre mi recuerdo de vuestras mentes. Yo desde luego y a pesar de estar contenta aquí os recuerdo siempre y os echo de menos a cada momento.

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