
No puede ser que hayan pasado ya más de diez días sin escribir en el blog...
Sigo aquí en Ibiza, y voy a resumir estos días.
El día antes de volver a la península me fui a la playa, esta salida se convirtió en un paseo en coche por distintas calas, exactamente cala Vedella, cala d'Hort, cala Carbó y pase por Es Cubells.Estuve tomando el sol un rato en cala Vedella pero pronto los barrancos que encajan la playa daban sombra en la playa. Entre las cosas curiosas de andar por los caminicos de esta isla hay una cosa que no sigue el refran de todos los caminos llegan a Roma, pues aquí todos los caminos llevan a Barranco. Y es que esta isla no sabe lo que es una bajada moderada a las playas, ya que al sur de la isla por donde estuve paseando hay unos barrancos. Pase por las puertas de un chiringo con vistas al mar y a unos barrancos y cuando pase la primera vez para bajar pense que más de una de las parejitas que estaban merendando allí estarían pidiéndose matrimonio y a la subida pensaba que que cosas más curiosa porque justo en ese lugar tan idílico estuve a punto de dejarme la vida en la subida de una carretera de piedras donde mi coche patinaba y no quería subir, parecía que quería llevarme hasta la costa por un atajo de vueltas de campana... Curioso lugar para morir... Después de esta vuelta en coche por las calas, no acosejo ninguna de ellas para ir a tomar el sol ya que son pequeñitas y llenas de hamacas que no te dejan ni poner la toalla.
Al día siguiente cogía mi barco a su hora para ir a la península.
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