
Ya he decorado mi coche! Ayer le hice a uno de mis agentes que me regalara esta salamandra de Sant Josep previo pago de 4 euros, pa que así el regalo le saliera económico, vamos que me la pague yo... Es típica de aquí, ya os pondré alguna fotillo de una original, que son muy abundantes por aquí. Ahora hace compañia a mi rana, la primera que me compre en Guadalest, el pueblo que más me gusta de Alicante. Asi que tenía que hacerme con una de estas en el pueblo que por ahora más me gusta Sant Josep, me quedan algunos por visitar pero este es realmente precioso, unas calas preciosas, con una reserva natural, mar y montaña en pocos metros y aunque el pueblo no es costero, en 3 minutos en coche ya estás pisando arena fina en alguna de sus calas entre acantilados, sencillamente encantador.
Si, ya sé que esta entrada quedaría mucho mejor la cueva de San Miguel o la fantástica puesta de sol en Benirràs pero es que tengo algo importante que contaros de la isla y tiene que ver con la foto... Bueno, desde que he llegado aquí me tengo que mover en coche, echando mucho, muchisimo de menos mi moto y es curioso como en un sitio tan pequeño donde todo queda cerca se gaste tanta gasolina.
Me planeo mi paseo de la tarde y decido ir a Sant Miguel para ver la cueva, paisaje kástico que me resulta de lo más interesante, así que pongo rumbo justo al punto opuesto de la isla donde he pasado la mañana, Sant Josep. Antes de salir de casa he de memorizar por los sant o santas que he de pasar primero para llegar a mi sant destino, si, aquí todos los pueblos son santos, execto Ibiza que es Eivissa. A ver, tenemos al sur Sant Josep y Sant Jordi, este último pertenece a el primero, además de Sant Agustín. En la siguiente provincia está Sant Antoni, que tiene a Sant Mateu y Santa Agnes. Al norte de Ibiza donde está Sant Rafel y uno a secas llamado Jesus, Santa Eulalia, que tiene a Santa Gertrudis y Sant Carles, y al norte de la isla Sant Miguel con su Sant Joan y Sant Vicent. Y no sólo eso, además de tan expléndido santoral además van apellidados con nombres como: Sant Josep de sa Talaia o Sant Joan de Labritja... Amos esto ya es pa volverse loca. Así que si quieres ir lejos tendrás que pasar por varios santos antes, mi recorrido será Ibiza, Santa Gertrudis, Sant Miguel pero cuando salgo en el coche termino haiendo la ruta de Santa Eulalia, casí Sant Joan y Sant Miguel. Esta ruta es porque para salir de ibiza o coges dirección Sant Antoni y a mitad camino bifurcas tu destino al norte o al sur y yo me equivoqué saliendo por el norte de Ibiza y ya tuve que seguir la carretera hasta Santa Eulalia del riu. Una vez por esta carretera olvidate de la quinta marcha, si eso dejarla en casa y ahorrais espacio en la maleta, paseas por caminos asfaltados rodeados de pinus, de ahí el nombre de isla pitiusas... Y casas de campo con almendros y ovejillas pastando. Lo malo que a veces para ir a otra carretera decente tienes que ir por unas nada decentes, es decir, caminuchos donde vas rezando, de ahí los nombres de los pueblo ibicencos para que no te venga un coche de cara en la siguiente curva porque si no no cabríamos. De hecho me cruce con dos y cerré los ojos pensando en mi destino, Sant Miguel, y deseando que el barranco de mi derecha no fuera muy profundo. Gracias a dios, no hay mucho tráfico por aquí aun, veremos la semana que viene que empieza junio. Bien, llego a Sant Miguel 15 minutos y 4 rezos después y sigo hacía el puerto de Sant Miguel, porque este pueblo, como algunos aquí no da a la costa, sino que su núcleo urbano está entre las montañas. De camino a la costa viene bien señalizada la cueva donde quiero ir, así que subo una loma sin problemas y llego a mi destino. De camino venía pensando que seguramente me costaría dinero entrar, llevaba 9,53 euros en mi cartera y estaría dispuesta a pagar. Pero cuando llego a la puerta de la gruta veo que vale 9 euros, pagaría 4, 5 como mucho pero 1500 pesetas por una cueva? Además venían indicaciones de que era una visita guiada de 40 minutos aproximadamente. Mi cabeza se convirtió en una balanza, una visita a la cueva de 40 minutos o un paquete de tabaco y dos cañas viendo atadecer. Hala maja! Pal coche! Una caustrofica como yo 40 minutos en un sitio sin ventanas ni na? No es buena idea, cervecita en vena por favor. Sigo subiendo la montaña de la cueva que me lleva a Benirràs. Estos montes son los que se incendiaron el verano pasado y el camino a la cala se empieza a mostrar desolador. Pero cuando llegas abajo el fuego ha respetado la vegetación. En Benirràs hay tres restaurantes apie de playa, entre dos riscos de piedras hay una zona de playa de piedras pequeñas mezcladas con arena. Osea que es una cala pequeñisima entre acantilados. El ambiente es hippilongo total, hay un grupo de unos 30 celebrando un cumple, son chicos y chicas con niños y niñas pequeños, una especie de comuna hippi en mitad de la playa. A mi llegada el sol aun calienta y puedo difrutarlo con la ropa de ir a ver cuevas, es decir, sin bañador. Al rato llega una pareja joven que al ir a meterse al agua se dan cuenta de que hay medusas y recorren la cala buscando un lugar libre de la plaga para entrar al agua, creo que no lo consiguen y se van sin más. Cuando llevo un rato sentada en la orilla llegan los tamborileros, y la playa empieza a sonar a musica. Me tumbo en la playa cierro los ojos y dejo entrar el ritmo en mi cabeza, al sonido del tambor se le une una especie de cuerno y una voz de una chica. Entre el sol cayendo, la brisa, la musica parece que me haya fumao algo chungo porque empiezo a marearme. Me levanto al poco y veo que esa nube maldita me impedirá ver de nuevo las vistas. Decido que no quiero cerveza, ya he tenido bastante con mi trance musical. Espero un rato y cuando decido cambiar mis gafas de sol por las de vista, asumo que cae la noche, empieza a refrescar, los tambores paran y las gentes abandonan la cala, es hora de volver a casa. Las indicaciones a seguir son fáciles, Eivissa o el dibujito del avión que indica el aeropuerto, al poco estoy de nuevo en casa, es como si en 20 minutos te fueras de Valencia a Ferrol, en dimensión peninsular.
Me gusta que en tan poco espacio haya tanto que ver, disfrutar, sentir, vivir, escuchar, saborear, mirar, y cualquier verbo de cualquiera de las tres conjugaciones.
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