lunes, 23 de mayo de 2011

playa des Cordolar, sa Caleta y atardecer en playa Conta.



Me subo al coche sin encontrar mi mapita con las calas y playas señalizadas, llevo un rato buscándolo y ya me he cansado, así que me voy pensando y confiando en las buenas señalizaciones de la isla. Paso mi última playa de ses salines y se que hoy me toca des Codolar, así que sigo un poco más allá. Pero des Codolar no esta bien señalizada y llego a una cala en la que ya había estado con Inés, es Bou Nou, una pequeña cala con gran saturación de gente un domingo por la tarde. Así que doy la vuelta para encontrar des Codolar. Ahora echo mano de mi sentido de la orientación, me refiero a la orientación geográfica y no a otros tipos de orientación... Que esos ya sabeis que están invertidos juaaaaa. Y llego a un bloque de edificios al lado del aeropuerto que se intuye detrás de una valla. Paro el coche y doy un paseo a ver si la costa queda muy lejos porque no hay señalización ni nada. Y detrás de un montón de matas se encuentra un gran pedregal bañado por el mar. Vuelvo al coche y saco mi librito de Stephen King. Ando un ratillo por el pedregal pero me es muy incómodo y estoy apunto de matarme varias veces, así que busco un camino auxiliar que bordea toda la valla del aeropuerto y ando más cómodamente por el. Vengo de Bou Nou, una cala pequeña entre acantilados donde probablemente no me cabria ni la toalla y me vengo a una playa largisima sin una toalla, ni chiringuito ni nada!!!??? A sólo 5 minutos de la anterior... Cuál es el motivo? El aeropuerto! Para que os hagáis a la idea, si un avión no pudiera alzar el vuelo al intentar salir de la isla te llevaría por delante si estás tomando el sol en esta bonita playa. Como eso no suele ocurrir y los aviones si alzan el vuelo te pasan a pocos metros de tu cabeza. Si, puede resultar molesto pero es también bonito ver levantarse en el aire esos aparatos, de hecho de camino de vuelta hay un chico con prismáticos mirando los aviones. Justo el sábado veía en la playa de Talamanca a las gaviotas surcar los aires con ese vuelo, sin esforzarse, dejandose llevar por las corrientes marinas y me preguntaba como podrían mantenerse en el aire y ahora me pregunto lo mismo con estos mastodontes de los aires... Además del ruido ensordecedor que dejan a su paso se oye el mar y el ruido de las piedras al rodar empujadas por el mar y el viento, mucho viento. Pongo mi toalla y me echo a leer, en unos minutos las piedras se clavan por todas partes y me siento como si estuviera acostada en una cama de faquir así que voy quitando las que noto que me molestan más y arreglo un poco la situación pero cómodas, cómodas no son las piedritas, imagino que las habrán puesto para evitar que el mar entre a mojar los aviones. Al cabo de un rato veo que el sol está bajando y que no hay nubes en el cielo así que me voy al coche y me dirijo hacía la parte oeste de la isla donde el fuego del sol es apagado por las aguas del mar, aún no lo he visto desde que estoy en la isla, así que comienzo mi viaje. Me pierdo un poco entre cala y cala porque no estoy segura desde donde se verá bien la puesta de sol y finalmente decido ir a las playas de Conta o Comte en catala. Al llegar recuerdo el sitio porque ya estuve aquí viendo una bonita puesta de sol pero cuando llego veo una gran nube entre el sol y mis ojos que no me dejan ver con claridad el hundimiento del sol en el mar, otra vez será. Aun así ver como la luz de esa nube se apaga me resulta espectacular. Cojo de nuevo mi coche y conduzco de camino a casa, cerce de Sant Josep, el pueblo más bonito para mi de los que he visto por ahora en la isla, sigo el refrán ese que dice: donde fueres haz lo que vieres y subo a una autostopista. Es algo habitual en la isla, yo lo veo peligroso pero claro yo vengo de una comunidad donde se hizo famoso el caso de las niñas de Alcaser, donde se supone que mataron a unas niñas que hacían autostop pero aun así me paro. Le pregunto que a donde va y me dice que al kilómetro 4 de esa misma carretera, así que sigo el camino en compañía. Al entrar encuentra mi libro de Stephen King y comienza a leerlo, dandome ciertamente un poco de miedo... Cuando acaba su lectura comienza una conversación sobre energías, la isla, miedos, bloqueos personales y demás cosas así, ciertamente los y las perroflautas están fatal...

Ya solucione lo del antimosquitos pero ahora voy sin reloj porque no conseguí que volviera a funcionar... Toda una metáfora en esta isla donde parece que el tiempo se ha detenido hace mucho.

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