sábado, 7 de mayo de 2011

Salida y entrada de emergencia


Como sabeis hice un paréntesis de mis vivencias ibicencas para ir con urgencia a por mi silkepil. El viernes por la tarde me di cuenta que tenía algunos días libres y el sábado embarcaba para la península. Por lo visto yo soy así, pensarlo y hacerlo... para que voy a planificar nada????

Bien, antes de salir de Ibiza el sábado, tuve que ir al dentista a recuperar la funda de mi muela, ya que durante mi breve estancia aquí se había caído y me acerque a un dentista el jueves para que me la cementaran (gracias a dios que no utilizan cemento de verdad) aquí me cobraban una pasta y en la península me iba a salir más barato, además celebrábamos también el cumple de mi papi, así que me fui. El lunes ya tenía la funda de nuevo en su lugar a un módico precio de cero euros, por lo visto estaba en garantía, así que podemos considerar que el viaje peninsular se había amortizado.
Además de estos detalles logísticos me apetecía ir a despedirme y deciros a la cara lo contenta que estoy de estar aquí y no que os enterarais vía face. Así que mi estancia allí se puede resumir en cervezas, cafés, helados y comidas de mi mami... Me lo pase muy bien y casi pude ver a todo el mundo y llevarme vuestros abracitos que tanto echo de menos aquí!

Pero llego la hora de volver y tuve que meter mis cosas de nuevo en la maleta, esta vez sin coche para embarcar, lo cual me provoco un ataque a la llegada a la isla, ya que además de una maleta gigante bien cargada, la mochila de mi VAIO, la mochila de acampadas llevaba también dos bolsas de esas grandes reutilizables del carrefur cargadas de calidad de vida, es decir, alargaderas, flexo, antimosquitos, pinzas, tapers, cadenas para la bici, altavoces para el portátil y demás utensilios varios... Y no! Los objetos íntimos ya me los traje en mi primer viaje... En fin, que yo no podía subir todo eso al barco, así que tuve la brillante idea de pedir a alguien que si iba a embarcar vehículo si me podía subir las bolsas de calidad de vida. Una parejita joven se negó pero cuando fui al coche de mi cuñao que me acerco a Denia había un camión gigante parado en doble fila y se lo encasquete a el, muy amablemente el hombre acepto. Conseguí llegar a duras penas con el resto de mis pertenencias desde donde di mi último abrazo peninsular al barco, allí la tripulación del barco subió la gigantesca maleta y en el ascensor a mi acomodación sirena (este es el nombre que recibe la clase turista) encuentro a mi ángel salvador que además arrastra mi maleta hasta donde se deja el equipaje, perfecto! El barco empieza a girar y pronto Denia queda ya inalcanzable, no hay marcha atrás me voy. A mi lado se sienta una chica joven con la que por supuesto acabo entablando conversación y compartiendo los rápidos cigarros que nos fumamos durante el trayecto, ya que el viento en la mar consume a gran velocidad nuestro tabaco. Llega la hora de desembarcar, y veo de nuevo a mi camionero que se ofrece de nuevo a llevarse mi equipaje al camión pero le digo que ya ha hecho bastante por mi y que nos vemos fuera para recuperar mi calidad de vida, que quedó en su cabina. Llamo a mi amiga para que venga con mi coche a recogerme y me comunica que mi coche no arranca. Tardábamos en bajar, primero salían los pasajeros de otras plantas y los vehículos, mi camión iba a salir antes que yo y cabía la posibilidad de que mi calidad de vida en la isla se esfumara...momento tensión total, a mi bajada compruebo que mi camión había bajado de los primeros... Asumo que mi jugada no salió bien y perdí mi cena y mis seis temporadas de L que también iban en las bolsas de calidad de vida pero levanto la vista mientras arrastro el equipaje que si tengo y en la oscuridad, fuera de la zona portuaria está mi ángel esperando pero esta mu lejos y mi amiga aun no ha llegado porque mi coche no arrancaba así que me subo en el coche del novio de mi acompañante de barco, la cual sabía mi historia camionera y me acerco para recuperar mi calidad de vida. Este chico conducía como si estuviera poseído por el mismísimo Fernando Alonso, por una carretera pésima, oscura y llena de baches, que por un momento pensé que era más provable vomitar allí mismo que en mis cuatro horas en el barco. A punto estuve de besar a aquel camionero pero se tuvo que conformar con la mejor de mis sonrisas y todos mis agradecimientos. Por fin llega ni amiga y lo metemos todo en su coche ya que el mio quedo aparcado al no tener batería. A la una de la mañana estábamos las dos con las pinzas entre su batería y la mía, por lo visto se quedo una luz encendida y descargo la batería. Conseguimos hacerlo arrancar pero decido llevarme su coche y dejar el papel de mecánicas nocturnas para mañana. Llego a mi piso ibicenco y me doy cuenta de que no llevo el bolso con las llaves de casa, y me visualizó dejándolo en el asiento de copiloto de mi coche, así que debo volver a recuparlo. Ya con todo en mi poder, subo todas mis pertenencias y me voy a aparcar. Tardo más de veinte minutos en conseguirlo y durante mi búsqueda sólo pasa por mi imaginación parar el coche en cualquier sitio y dormiiiiiiir, son la 2 de la madrugada y mi cuerpo lleva ya muchas emociones. A las tantas cuando me meto en la cama recuerdo que no he cenado, ya que mi cena llego a Ibiza en el camión, por lo que no pude cenar durante el viaje pero estoy tan cansada que sólo quiero o morirme o dormir, por suerte fue lo segundo...

Esta foto fue al día siguiente cuando tuve que cargar la batería del coche y tuve que irme lejos en un sitio como este que todo está cerca... 20 km después estoy en la galicia de esta isla, finisterre o portinax o algo así al noroeste de la isla.

Ahora que estoy aquí tengo miedo a volverme a ir.

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